Los pasos del peón


De cómo el ajedrez casi pone en jaquemate a mi hermano y qué nos enseñó eso como familia.

En 2018, un diagnóstico de leucemia entró a la casa de mi familia y volcó la mesa donde jugábamos nuestra partida cotidiana. El tablero se vino abajo un sábado cualquiera de agosto y las piezas quedaron esparcidas por el suelo. De repente, mi hermano Ricardo pasó de pensar a qué fiesta ir ese día por la noche, a mirarnos en silencio, preguntándose qué hacer con la vida el lunes siguiente, cuando le transfundiera la quimio por el cuello.

La partida cambió abruptamente. Tuvimos que abandonar las estrategias a largo plazo para enfocarnos en la supervivencia inmediata. Cada miembro de la familia asumió un rol: uno fue torre para aguantar el peso de los días, otro alfil para cruzar el caos.

La quimioterapia impuso aprender la disciplina del peón: avanzar una sola casilla a la vez. El trasplante de médula ósea se convirtió en la estrategia central, mientras navegábamos el sistema de salud colombiano.

El cáncer no es una competencia que se gana, sino una experiencia de reconstrucción. A pesar de la incertidumbre, encontramos propósito en cuidar a Ricardo y seguir moviendo las piezas mientras haya vida.